CREMA DEL CIELO, LENGUA DE FUEGO...

                                                                                                CREMA DEL CIELO, LENGUA DE FUEGO...( O: "Frío en la heladeria")

                                                                          (©Nora Casali) 

     Esos primeros días de Enero, tipo "incendio en la ciudad", donde apenas corre una brisa, y el sol quema literalmente plantas, rostros, y todo lo que este expuesto en horas de mediodía o cercanas.

      Hablo del año 1981. No existía aire acondicionado en los hogares- o era un lujo-  por lo cual, se debía mantener la casa lo más oscura posible, y de noche los ventiladores con su ruido característico... que a partir de la segunda hora ya desparramaban aire caliente: lo importante era la sensación "de vientito".

     Y claro, el placer de poder tomar un heladito a media tarde!! Era una de las pocas salidas que podía hacer, yendo a sólo tres cuadras, llevando un cochecito de mellizos con las hermanitas Aldi y Anto, y al hermanito de dos años y  pocos meses -Fabri-  de la mano, y si se cansaba, o al cruzar calles, a upa!. 

     Lo siento, pero para ser sincera, la que más quería un helado era yo!.Fabri ya podía tomar un vasito chico ; Aldi, de once meses, sólo recibía alguna cucharadita del mío. Anto, de tres meses, sólo teta por el momento...

     Aún no había comprado la heladera grande de dos puertas y freezer, para tener helado casero a mano, a diario en casa. Así que luego de la siestita de los niños, cambio de pañales de los tres, y acicalamientos varios, salía con ellos rumbo a la heladería. 

    Varias paradas, porque los vecinos eran muy cariñosos y todos querían ver a los nenes, besitos, manito, manito, gorgoritos y seguir adelante...

     El sol de la tarde caía a plomo sobre las veredas, haciendo brillar el asfalto derretido como si fuera lava negra. Perfume a jazmines y transpiración en el aire. Frente al toldo a rayas azules de la heladería, se acumulaban bicicletas torcidas, algún cochecito de bebé, y personas con ropas veraniegas.

     Una pequeña multitud buscaba alivio: adolescentes con remeras mojadas en la espalda, ancianos de ojotas, risas entrecortadas, pasos arrastrados, niñitos con la boca manchada de frutilla y crema del cielo ( a pesar de sus madres diciendo -"No te manches"-) Parejas compartiendo cucharitas. Todos querían lo mismo: ese instante de frescura, de felicidad simple en un sabor y color pistacho o sabayón tal vez?.

     Adentro, el aire era un soplo de otro mundo... Tres heladeros y una cajera  trabajaban detrás del mostrador, cual músicos de una orquesta: uno servía cucuruchos con la precisión de un escultor; otro decoraba copas como si preparara alta repostería. Y una chica de voz suave acomodaba vasitos con toppings de colores. Entre ellos cruzaban miradas cómplices, y se escuchaban bromas entre clientes y empleados. Era una heladería cálida por dentro, a pesar del aire acondicionado, que era una caricia.

     Las vitrinas iluminadas mostraban helados como si fueran joyas: montañas suaves de colores, con remolinos de duce de leche, chispas de chocolate, y cerezas traídas de la mejor región. Sonaban bajitos los parlantes con música ambiental, cumbias y otros temas alegres.

     Nadie parecía impaciente, Yo esperaba tranquila y mis niños miraban con atención ese ambiente tan sereno y fresco. Algunas personas se pasaban servilletas y cucharitas con amabilidad, y niños más grandes pegaban la nariz al vidrio como si desearan sumergirse en esas montañas de helados coloridos.

    La empleada con suma paciencia, esperaba que elijan:

   -Yo quiero chocolate con almendras!

  -Me llenarías más el cucurucho??, total es verano!

  -Esas frutillas son perfectas!...

   De pronto, en ese clima de frases felices, una mujer avanza hacia donde yo estaba, gritando: 

   -¿SOS NORAAA??- (Qué necesidad de pegar esos gritos... la conocía bien, porque había sido practicante de mi Jardín de infantes, cuando yo era directora.)Y allí estaba, palmeándome, besándome, zamarreándome muy eufórica y agitada.

    -Hola, qué sorpresa vos por este barrio! -(atiné a decirle) Ya nos miraban porque se había quebrado el ambiente de armoniosa calma.

    Luego de las cortesías iniciales, y cuánto hacía que no nos veíamos ( unos tres o cuatro años), bajó la vista y vio al nene tomado de mi mano, y al cochecito doble que sujetaba con la otra mano.

    (Segundo alarido:) 

    -¿ESTOS NENES SON TUYOS???...

    -Sí, claro!... por eso no me ves trabajando en jardines ...son míos.

    - ¿LOS TRES???? (Ya la gente se iba dando vuelta a mirarnos, su vozarrón y exclamaciones parecían tener micrófono incorporado)

     Entonces, cometió el error más grande que alguien puede cometer delante mío. Se inclinó,  tomó distancia para ver mejor, se volvió a acercar agachada  mirando con detenimiento  a los nenes: Fabri, de tez mate y pelo castaño: Aldi, de tez morena con pelo renegrido y tupido tipo cepillo punk: Anto, pálida y aún casi sin pelo, parecía albina de lo transparente que era su piel. Ojos celestes.

     Los empleados que estaban en ese momento sirviendo, limpiando tarros, acomodando cucuruchos, fueron deteniéndose como si alguien hubiera apagado la música y no pudieran seguir en ritmo normal con su tarea.

     -CÓMO SON TAAANN DISTINTOS???- (disparó la pregunta con total incontinencia verbal y desfachatado prejuicio)

     No hizo escándalo: sólo los miraba con ojos agrandados y lanzó la pregunta con su "Modo alarido".

     Pero ya un silencio había caído sobre todos como una sábana mojada...Las cucharitas se detuvieron a medio camino, el dependiente de los cucuruchos quedó con la paleta de acero suspendida sobre el helado de limón, nadie se miraba a los ojos, y muchos disimuladamente miraban a mis hijos.

    Nadie habló.

    Ni los que estaban atendiendo, ni los que esperaban, ni los que estaban a punto de irse pero demoraban por curiosidad... 

   Ni los que habían oído la pregunta entera, ni los que sólo habían pescado el tono venenoso y entendieron el sentido sin saber. 

    El silencio se volvió espeso.

    No como cuando hay respeto o emoción. Sino ese incómodo, que deja en el aire un frío que no es ya del helado, sino del alma

    ¿Mis hijitos estaban en la mira de desconocidos, por una maleducada que los analizaba por el color de su piel? 

    Ella volvió a repetir la observación: "QUÉE DISTINTOOS!!"

    El perfume dulce del verano quedó detrás de la puerta. Afuera, el sol seguía ardiendo, pero adentro mi corazón quemaba más, con rabia contenida. No tenía nada que ocultar, pero el prejuicio manifiesto no lo tolero.

    Alguien carraspeó... (los silencios prolongados en público generan esos recursos tontos...)

    Entonces, con tono bastante alto, para que me miren a mí y no a mis niños, lancé la respuesta como una lanza.

      Directa- Clara- Contundente.

     -SÍ, LOS TRES SON MÍOS. Y SON DISTINTOS, PORQUE SON MÍOS PERO DE TRES PADRES DIFERENTES.-

    Se le desdibujó la sonrisa, y se le estranguló un poco la voz... pero necesitó aún corroborar si había escuchado bien: -Ahhh!!!... ¿te divorciaste?-

    - No me divorcié; todos llevan el apellido de mi marido.

    -AHhhhh! (era claro que no entendía mucho).

    (BOCA CERRADA,...Y SUPONGO POR TIEMPO INDETERMINADO)

     ("Bocca chiusa per lungo tempo") se diría en Italia...

    [Mi moral habrá estado en juego?: tres padres distintos en dos años y medio, vaya record!]

   Torpemente se despidió y se fue.

   Yo compré nuestros helados y, con total calma me senté afuera a degustarlo con mi hijito mayor.

     Estoy segura de que ese día alguien aprendió a no hacer observaciones de modo inoportuno, a no discriminar y a cuidar la comunicación desde la empatía, en lugar de ejercer una verborragia llena de prejuicios.

     Si, en lugar de evaluar y juzgar a los niños por el color de su piel, me hubiera preguntado con afecto y alegría: "Cómo había agrandado mi familia en pocos años sin vernos", simplemente se hubiera enterado de que mi gran felicidad, bendición, y orgullo radicaba en haber vivido la experiencia de adopciones en simultáneo con embarazo aún no confirmado.

    El silencio y la prudencia son virtudes interconectadas, dado que el silencio suele ser una herramienta de la prudencia. El silencio será siempre una elección sabia y estratégica, sobre todo en situaciones delicadas, o cuando se carece de información y contexto. Es preferible un cauto silencio, antes que una conclusión apresurada.

    Esa noche, al cerrar el local, nadie habrá nombrado el incidente presenciado: pero es seguro que  todos lo llevaban adherido, como un cucurucho que no se despega fácilmente del mostrador... 

                                                                                                                                                                                                         (©Nora Casali) 

                                                                 

Comentarios

  1. Ma-ra-vi-llo-so (hay que detallar más?)

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  2. Se agradece!... Momentos fuertes, que requieren de templanza.

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  3. Raul Alberto McNamara29 de julio de 2025 a las 11:10

    Bien! Aceleraste en la curva!!

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  4. Raul Alberto McNamara29 de julio de 2025 a las 11:11

    Bien, Aceleraste en la curva !!!

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  5. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  6. Uauuuu si que sabes ponerle coto a las insolencias!!!!

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    1. Sale sólo cuando escuchás cosas que indignan!. gracias por leerme siempre!!

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  7. Q grande! Excelente respuesta!!!!

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    1. Gracias por comentar!!!..Dije lo correcto... ni una palabra más ni una menos...:)

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  8. Genial! Quiero conocer el nombre de la desubicada 😘

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    1. Era una colega en jardines. No deseo poner el nombre. Iniciales: SC

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  9. 🤣🤣🤣🤣 Hay cada desubicado en este planeta!

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  10. Ahora si. Me encantó lo de "3 padres diferentes"

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  11. wow.Nora, Este texto tiene una fuerza impresionante. Puedo sentir cómo lo viviste mientras lo leía: la tensión en el aire, la rabia contenida, y sobre todo, ese orgullo profundo y amoroso por tus hijos. Cada palabra transmite la combinación de dolor, justicia, y ternura que se mezcla cuando alguien juzga sin conocer. Lo amé.

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    1. Pero muchas gracias!. también vos sos muy expresiva. Transmitís con gran claridad lo vivenciado al leer!

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