MENOS DOCTRINA, MÁS EMPATÍA
MENOS DOCTRINA, MÁS EMPATÍA
(©Nora Casali)
Hay sucesos detenidos en el tiempo y recordados entre nosotros, como si hubiéramos pertenecido al reparto de La Familia Ingalls. No teníamos el establo ni la pradera, pero allí salíamos todos en rebaño, siempre juntos y de la manito mientras los niños eran pequeños...
Juntos al súper, juntos a mandados del barrio; juntos al pediatra -fuera quien fuera el enfermo- ; juntos al centro los sábados, juntos de visitas, juntos a la calesita y a los parques. Juntos, muy cada tanto, a almorzar en algún restaurante. (Nadie nos invitaba a comer, porque éramos seis...jé). Juntos, en fin, a misa de sábado por la tardecita. Los domingos a la mañana eran de total descanso o preparación de pastas o asado.
Me agradaba tanto ponerlos bonitos en esas ocasiones!!, peinaditos, perfumaditos, Fabri con sus conjuntos, corbatines, y raya de costado en el pelito. Las tres hermanitas padecieron por muchos años mi antojo de verlas vestidas iguales. Si era ropa comprada, a veces se conseguían en cada tamaño las mismas prendas, y a veces no. Pero en general, yo les cosía la ropa, y allí salían con los mismos vestiditos, mismos joggins, mismas polleritas tableadas, y mismas soleritas bordadas- les hacía gorritas con capotita TIPO FAMILIA INGALLS, ESO ES TAL CUAL!!.-
Agregando que la tía abuela Lelé, tejedora de lujo, les hacía a todos las mismas prendas - a mi pedido, claro!- con variantes para el varón.
Así, en esas condiciones de paquetería, y con gran trajín desde horas antes para el bañito, tomar la merienda, la vestimenta, el peinado de las niñas sobre todo, y ya habiendo ido al baño cada uno, partíamos a Misa de Parroquia de Lourdes, donde si llegábamos temprano, ocupábamos completo el primer banco. Esto era importante, dada la corta edad de los peques, que aún ni leían y se aburrían soberanamente en todo ese tiempo. Pero estar en el primer banco, garantizaba que vieran todo con atención, no les molestaba la visual nadie adelante de ellos, y siempre algo de la ceremonia les despertaba interés o al menos durante la Homilía, miraban como conocido al Párroco Néstor que les dedicaba sonrisas.
A la salida, afuera en el atrio, todo era una fiesta entre familiares y conocidos de cada sábado en esa iglesia. Podían correr y jugar, por fin antes del regreso a casa.
Pero la Santa Misa, era algo denso...( nunca lo negaría) para ellos cuatro. Que se portaban todo lo bien que se pudiera esperar, o al menos se hablaban en voz baja, o sabían interpretar las miradas de papá y mamá si preguntaban:- "Cuánto falta?"-
En una de esas misas, en el momento de la Consagración ( parte central de respeto, adoración y silencio en la Liturgia), luego de las invocaciones del sacerdote, todos los adultos nos arrodillamos, a la vez que tocaban unas campanitas y haciendo acto de fe, orábamos mentalmente, inclinados, en señal de respeto. (En ese momento por lo general, los niños se sentaban o miraban con cierto asombro, a tanta gente en completo silencio.)
El sábado que menciono, yo estaba arrodillada mirando hacia abajo, pero con el rabillo del ojo, controlando a los nenes, como siempre. Tres de ellos, miraban para cualquier lado, y ya sabían "que sería un ratito nomás" y luego podrían cuchichear. Pero veo a Anto, de cuatro añitos recién cumplidos, totalmente concentrada, con su carita iluminada mirando al altar, y rezando en voz baja, sin detenerse, totalmente absorta. Movía los labios velozmente, casi sonriendo, elevado el rostro hacia la imagen de la Virgen y el Niño.
Juro que me asusté.
Los niños no sabían aún rezar, y menos aún las respuestas complicadas a cada paso de la Liturgia. Terminado el momento solemne, siguió el ritual de la Misa, hasta finalizar. Yo miraba a Anto, que ya estaba normal, charlando con sus hermanitos, y jugando con su pulserita. No entendía esa situación de haberla visto casi "en trance", en completa adoración frente al altar con la Virgen y el Niñito Jesús.
Recién en el camino de regreso, en el auto, en un momento de silencio, le pregunté a ella, qué oración rezaba a la Virgen, cuando yo la vi. Anto me miró con ojazos grandes, y me dijo: "Yo no sé rezar, mami!!". ( Como diciendo..." No te hagas!").
-Claro hijita, por eso te pregunto, porque te vi muy ocupada hablando en voz bajita y hasta con ciertos gestos. Me gustó, aunque no hubieras rezado muy bien.
-"Pero mami, yo no rezaba!...eso para qué sirve? Yo vi al Niñito Jesús tan desnudito allá arriba solito con su mamá. Y pensé, tan chiquito, qué frío debe tener, y cómo se debe aburrir con tanta gente enfrente que hace y habla cosas de grandes. Entonces, le conté despacito todo el cuento del Patito Feo, que a veces nos leés para dormir. Y algún cantito del Jardín para que esté entretenido."-
-AHHHH!!
-AHH!!
-Ah! claro! muy bien!! muy lindo!! se habrá puesto muy contento!!..-
(Eso me salió luego de coordinar unas palabras y tragar saliva por la sorpresa y emoción). Así había sido la mirada ingenua, la expresión de una niña frente a rituales formales que no la atravesaban. Pero que ella -desde su observación- vivía como experiencia visual y sensorial. Participaba a su modo con una creatividad única, sin referencia religiosa explícita.
Todo ese ceremonial de preparar a nenes tan pequeños para cumplir con un ritual que era familiar -es verdad- pero de contenido dogmático heredado y aprendido del mundo adulto!!...
Nunca vi más claro que todos llevamos la religión que nos impusieron en el Bautismo, por herencia y por cultura del lugar donde nacemos. Eso también lo trasladamos a nuestros hijos a su tiempo.
Pero toda religión no deja de ser accidental, transmitida, imitada en rituales y aprendida pero no siempre "aprehendida" asumida y practicada por quienes la profesan.
Los niñitos no están en capacidad de evaluar en temas de Fe y Dogma. Sólo pueden copiar plegarias o aceptar consignas recibidas. De hecho, el mismo sacerdote en varias ocasiones, al ver niños llorando o molestando en la Misa, decía: "Es más valioso que una madre quede en su case atendiendo a su hijo, que concurrir a la iglesia, si el niño está molesto o tiene fiebre..." Todo Mandamiento es adaptable a la realidad personal de los fieles.
Anto se valió de un lógico recurso, lo concreto frente a su vista. Elaboró su propio "Culto sensorial": no cumplía reglas ni mandatos. Hacía lo que guiaban sus ojos, lo que percibía desde la esencia de su ser...Allí no había Homilía ni Sermón: una niña ofrecía desde su lugar, con empatía y ayuda, su compañía con un relato alegre y secreto a quien veía en soledad y desnudez (desconociendo la jerarquía simbólica de ese Jesús Niño).
Ni quise preguntar como interpretaba las demás cosas allí, en la iglesia, aunque imagino que el Cáliz sería "una copita de brillos como la que usan los reyes en los dibujitos"; la hostia tal vez una galletita blanca que se come, pero va al corazón?, el momento de consagración cuando todos se postran en silencio, podría ser " jugar a las estatuas sin que nadie se pueda mover"?
Y el momento de Dar la paz, tal vez le pareciera un juego de pasarse una pelotita invisible, que no se cae ni se pierde y donde todos ganan porque se ven felices... y así podría ser la lógica de un niño que asiste a rituales incomprensibles.
Anto hizo lo que luego siguió haciendo toda su vida: usó la combinación de idea-juicio-raciocinio, para dar sentido a su acción. La lógica con la que vive su adultez, habiendo ya tenido oportunidad de elegir. Y sin creer hoy en dogmas o religiones, utiliza la ética, la empatía, la compasión, la honestidad y la generosidad, sin precisar de un marco religioso. Vive de una manera auténtica y consciente de lo que desea transmitir y dejar como sello personal.
Hoy, todos en nuestra familia vivimos de distinto modo la espiritualidad o sentido de la existencia; así como la ciencia nos muestra un mundo vasto, regido por leyes fijas y misteriosas, también la Filosofía nos invita a explorar el universo interno y complejo de cada ser humano.
Dentro nuestro, hay mundos de emociones y creencias, pensamientos y deseos, que -si observamos atentamente- revelan la misma complejidad, evolución y asombro que las estrellas lejanas. Aprender a mirar adentro, así como la ciencia nos enseña a mirar afuera, ensancha nuestra capacidad de comprendernos, de comprender a los demás y de relacionarnos con la vida en su totalidad de manera consciente; nos descubre que más allá de dogmas o religiones, lo más importante es - hoy más que nunca- que cada acto de respeto y amor, tenga su propio lugar, acción y efecto en el gran entramado del Universo.
(©Nora Casali)
Muy lindo, el patito feo, para entretener al niño, una genialidad de su observación y de su raciocinio. Bella Anto, felicitaciones.
ResponderEliminarSorpresas que nos dan los niños! y que merecen ser recordadas. !! Gracias, Inesita!
EliminarCon la acostumbrada maestría , Nora continúa plasmando en sentidos relatos el anecdotario de su vida y los utiliza para volcar en entresijos reflexiones, conceptos o -como en este caso- un breve tratado de teología personal.
ResponderEliminar(posible crítica del Washington Post si publicaras estas "perlitas" en libro físico).
Desde luego, tu serías mi crítico, mi prologuista, mi mentor, mi lector en público, y mi vendedor, si se pone lenta la cuestión!! :)
EliminarSeguramente esta experiencia no es menor, dejo huella...
ResponderEliminarCon mucha claridad leí un capítulo de tu vida.
Gracias por escribirlo tan gratamente Nora.
Igualmente mis amigos científicos, que por suerte tengo varios siempre me dicen.
"Cada vez que llevo a la práctica un nuevo desarrollo científico, prendo una velita para que nada falle".
Gracias, Fernando! En nuestro caso, los científicos de la familia, no dimiten de su agnosticismo. En todo caso, mi hija- frente a alguna prueba importante - me ha pedido que toque una cosa que es nuestra cábala... y que seguramente será motivo de futuro relato. :)
EliminarBuena escusa para seguir escribiendo.
EliminarSI!!. tengo material para rato, con la vida que he llevado, los eventos que me sucedieron;; y con las vivencias de mis hijos!.
EliminarLeer tus vivencias me hace sentir como que las vivi junto a vos y tu hermosa familia .Un capítulo más
ResponderEliminardel libro que me imagino estarás preparando. FELICITACIONES AMIGA!!!
Gracias, amiga!. Algo así sería el producto terminado!. Serás notificada!..:)
EliminarCuanta dulzura en la inocencia de tu hijita!!! Nada como la simpleza tierna de la niñez!!!
ResponderEliminarExacto!, y ella lo leyó ahora y dijo, MUY YOOOO!!... sigue teniendo esa mirada.
EliminarHermoso relato!!!! Desde el comienzo......, salir vestidos todos iguales.....jaja (lo viví de chica, y lo repetí con mis hijas!!!!jaja, pero q lindos quedaban!!!!, hasta ver la inocencia y el corazón de un niño!!! Hermoso 💚
ResponderEliminarTu madre era muy costurera de categoría. Imagino sus creaciones!. pero vos eras la única nena, así que llevarías la delantera con puntillas y bordaditos!!
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